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Construye hábitos sostenibles para una salud duradera

La verdadera salud necesita de acciones continuas, rutinas que se repiten y se consolidan con constancia. En Davilua entendemos que cuidarte es una forma de quererse. Cada gesto que suponga un mimo a tu persona, es un acto de amor, de autocuidado.

Un cerebro con planes

Tu cerebro ya tiene una programación, la que le has ido enseñando hasta ahora, por lo que cualquier cambio que le propongas, no le va a interesar demasiado, porque lo estresa. Todo lo que puede dejar en automático, así lo hará, porque sabe que su energía es limitada.
 
Construir hábitos sostenibles requiere planificar con realismo: Definir metas alcanzables y ajustar estrategias según tus resultados. La consciencia de tu comportamiento diario permite elegir prácticas que refuercen tu bienestar y te alejen de conductas que desgastan tu energía.
El secreto de la agenda
 
El movimiento, puede ser de horarios. De fijar actividades nuevas en tu agenda y sacar otras. De saber qué vas a hacer antes o después de eso nuevo que estas planeando hacer. Si por ejemplo quieres ir al gimnasio, no lo dejes para cuando puedas, cierra el horario específicamente. Teniendo muy en cuenta cuál es la actividad que va antes y cuál irá después, para dejarle claro a tu cerebro que no tiene que improvisar, sólo tiene que obedecer. Esa forma de darle estructura a tu cambio, aumentará las probabilidades de que tus nuevos rituales, se vuelvan más conscientes y que vayas acumulando una hucha de autocuidado físico y emocional, aumentando tu calidad de vida.
El combustible que necesitan tus células
 
Una alimentación funcional es la que va a proporcionar el combustible que necesitan tus células para realizar sus funciones básicas y extremas. Porque quieres disponibilidad de tu cuerpo a pleno rendimiento. Para ello necesita alimentos reales, no productos con etiquetas, con más aditivos que alimento real. Para ello es importante reducir al máximos todo lo que se considera ultraprocesado. Es decir alimentos que una parte es alimento y otras son aditivos que le cambian, el color, el sabor, la textura, la conservación y hasta la presencia. Esos componentes tomados de forma esporádica, no pasa nada, pero desequilibran la microbiota en el momento en el que están presentes en tu día a día.

La falta de descanso tiene muchos trajes

La observación de cómo está reaccionando tu cuerpo a ciertas cosas en el día a día, puede ayudarte y ser avisos de la necesidad de descanso.
Te ponemos ejemplos:
  • Hipersensibilidad a los ruídos.
  • Tensión sostenida en tus hombros.
  • Los tonos de cómo respondes a otras personas.

Cuando observes algunos de estos síntomas, pequeños gestos te pueden ir ayudando a relajar y activar un mejor descanso. Porque el inicio de un buen descanso comienza por la mañana. Te contamos algo pequeño, pero importante para el cerebro, dejar que tus ojos reciban luz diurna, sin gafas de sol en los primeros minutos del día, en la calle o lo más cerca posible de una ventana. Tu cuerpo tiene sistemas para reorganizar ciertas hormonas que dependen de la luz, entre otras cosas. Y por supuesto, sostener la higiene del sueño, porque no es una opción de la que puedas prescindir, sin consecuencias. Estos pequeños detalles, que pueden parecer insignificantes, van dando oxígeno al cerebro. Para que dormir y descansar, sea más natural y no un proceso de desenchufado. Tu eres lo mejor que tienes y cada día con pequeñas acciones, puedes lograr mejorar tu descanso.

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