
Ejercicio como ritual: Nutrir tu cuerpo y tu energía
En Davilua entendemos que vamos tan en automático… que comer, hacer ejercicio, ducharte, acostarte, se convierten en un paso más, sin que tengamos que estar muy pendientes de lo que hacemos. Y disfrutar de la vida, está en las pequeñas cosas, que te conectan el pensamiento, al movimiento y al cuerpo. El autocuidado activo ha sido muy importante cuando en algún momento no has podido salir a la calle, por impedimentos a gran escala. Seguir esa inversión diaria en tu bienestar y vitalidad, no requiere largas horas de entrenamiento: lo esencial es la intención y la constancia.
El movimiento, cuando se practica con atención, se convierte en un acto de amor propio: escuchar tu cuerpo, respetar tus límites y celebrar cada gesto. Así, el ejercicio deja de ser obligación y se transforma en una fuente de energía renovable.
Movimiento consciente: Prestar atención a cada gesto
El primer paso para convertir el ejercicio en ritual es moverse con conciencia. Esto significa:
- Concentrarte y dejar los auriculares, el móvil o mirar a otros.
- Acompañar cada movimiento con respiración profunda, no es momento de hablar, sino de respirar con consciencia.
- Notar cómo se siente tu musculatura, articulaciones y energía, es la conversación corporal que toca.
- Ajustar la intensidad según lo que tu cuerpo necesita, por eso tienes que observarte por dentro y escuchar.
Evita rendir al máximo, sin estar atento a lo que le pides al cuerpo, cuidar es escuchar y responder a las señales que te envía mientras lo mueves.
Autocuidado activo: Llenar tu «hucha corporal»
Cada movimiento consciente es un depósito de autocuidado. ¿Has probado a parar entre una actividad y otra en tu día a día?
Ejemplos prácticos:
- Cuando vuelves de trabajar, una vuelta por el parque más cercano a tu casa, 10 minutos, nada más y nada menos.
- Estiramientos de 1-2 minutos en algún momento de tu jornada laboral.
- Pequeños ejercicios de fuerza en casa, (hazte con algunos básicos y ponte algo de música, lo que duren un par de canciones).
- Respiración consciente durante la jornada laboral. A veces cuando andamos en «bucles mentales» mientras trabajamos, respirar profundamente, ayuda a «despejar» la presión que se puede sentir sin darnos cuenta en el pecho o en la boca del estómago. Es una forma de ir regulando el cómo se nos va «llenando el vaso» …ese que se desborda y acabamos cobrando a quién nada tiene que ver en cómo se iba llenando.
Pequeños pasos que te desconectan del «modo supervivencia», crean consciencia en un mundo en el que nos aceleramos por momentos, sin apenas darnos cuenta de volver a nuestro estado natural.
Con el tiempo, estos hábitos diarios construyen una reserva de energía y bienestar, fortaleciendo tu cuerpo y tu mente sin sobrecargarlos.








Recuperación y equilibrio: El poder del descanso activo
El movimiento y la pausa de recuperación se dan la mano, es el ir y volver, de un camino que tiene sentido único, y te llevan al mismo lugar: Tu bienestar. Integrar pausas activas, estiramientos suaves o masajes regulares potencia los beneficios del ejercicio:
- Mejora la circulación y flexibilidad. (Porque tomar un circulatorio y no moverte, es quedar a cero).
- Destensar, lo dice la palabra…Relaja. (Si el cuerpo se relaja, la mente lo acompaña, esa pareja funcione siempre).
- Optimiza la calidad del sueño. (Un cuerpo que llega machacado del día, se desploma, no se relaja, por eso conviene algún estiramiento).Este enfoque enseña que el autocuidado incluye moverse y descansar con intención, creando un equilibrio entre esfuerzo y recuperación que nutre cuerpo y mente.
Crear un ritual sostenible de autocuidado
La clave para mantener el autocuidado activo es convertir el movimiento en un hábito sostenible y placentero. Algunas estrategias Davilua:
- Elige actividades que disfrutes y que respeten tu ritmo. A veces menos, es más. Menos tiempo en el gimnasio (25-30 minutos), pero más asiduamente, puede ser el cambio que necesites para que sea más motivante.
- Incorpora respiración y atención plena en cada sesión. Deja el móvil y no respondas llamadas mientras estés en tu actividad, permite ver como se tensa y destensan tus músculos y como se estiran otras, pendiente por fin de ti.
- Celebra cada gesto como un aporte a tu bienestar. Lo que haces por ti, no es una obligación, pero ese «clic» interno tiene que tener su espacio para poderlo disfrutar.
- Combina ejercicio con recuperación y momentos de pausa consciente. Ya sabes… un poco de todo. «ON-OFF» y el cuerpo lo agradece, porque no es pedirle, es darle lo que puede necesitar.
Al practicar de manera constante y consciente, el movimiento se convierte en un ritual diario que refuerza tu energía, mejora tu estado de ánimo y fortalece tu cuerpo de forma integral.
En Davilua promovemos un enfoque donde ejercicio y autocuidado se fusionan, creando hábitos sostenibles que nutren cuerpo, mente y emociones. Moverse con intención y atención, combinar actividad con recuperación y celebrar cada gesto permite llenar tu “hucha corporal” de energía, vitalidad y bienestar, día tras día.