
Gestiona tus emociones: El arte de escucharte
En Davilua entendemos que un estilo de vida equilibrado comienza por escuchar tu mundo interno. La gestión emocional atender lo que sientes, darle espacio y actuar después. Cada emoción es una mensajera que te informa sobre tus necesidades, si sientes ansiedad, te conecta con pensamientos futuros que no te ayudan, por ponerte un ejemplo. Aprender a interpretarlas es un acto de autocuidado que fortalece tu bienestar físico, mental y relacional.
Comprender para elegir
El primer paso es observar tus emociones sin juicio. ¡Y qué fácil es decirlo, pero eso cómo se hace! Esto quiere decir que ante determinados pensamientos, sobran las etiquetas de «no soy suficientemente buena, como parece la otra persona», «parezco tonta, si hago esto o lo otro», «qué van a pensar de mi, si digo lo que me gusta», «tengo que parecer…porque es lo que de mi se espera», etc. Son etiquetas que pueden ser muy restrictivas a nivel emocional y que van desgastando tu autoconfianza.
Propuesta: (Ponte una goma en la muñeca y a cada vez que te sorprendas en ese bucle interno, te la cambias de muñeca).
- Observa cuántas cosas que desmotivan te cuentas.
- Cambia otra vez la pulsera de muñeca, cuando te haces pequeña, por EGOS ajenos.
- De cuántas cosas verbalmente te quejas, porque en realidad quejarse es mejor que tomar decisiones.
- Cuántas veces aprovechas una situación ajena, para poder recordar que tú también pasaste por ello.
- Observa qué te gustaría hacer y no haces para encajar.
- Qué conversaciones sin sentido sostienes habitualmente, para que te quieran.
El autoconocimiento emocional te permite identificar qué te moviliza y qué te desequilibra, qué buscas y qué esperas, favoreciendo decisiones más conscientes. Reconocer las necesidades de autonomía, conexión y seguridad te ayuda a actuar desde tus valores y no desde el impulso del momento.
Regular la mente: Pausas conscientes
Responder desde la consciencia requiere crear espacios de pausa. Respiración profunda, y tiempo en blanco, sin excusas, sin música que te lleve a otros lugares mentales, sin conversaciones, sólo el silencio. El silencio es la base de la escucha, es cuando mejor disposición hay para tener una conversación real.
Estos momentos son la base para recuperar el centro y la claridad, evitando el agotamiento emocional. Cuando la mente descansa, tu capacidad de decisión y tu estabilidad emocional aumentan notablemente. Si necesitas ruido o movimiento todo el día, la conexión interna, profunda, no se da.








Enfocar desde la resiliencia
La resiliencia emocional consiste en aceptar emociones de todos los colores, para comprender el puzzle que te habita. Al cultivar esta habilidad, de permitir que se expresen todas en tu habitat particular, mejoras el diálogo interno, sin condiciones, de lo que sí y de lo que no encaja. Al igual que procuras recordar el nombre de la gente que te presentan y procuras saber sus intereses, un mínimo para poderte relacionar… el reconocer, nombrar y regular tus sentimientos te permite relacionarte mejor contigo misma. Ignorar provoca tirantez en la vida con otras personas y en la tuya propia, también.
El enfoque consciente también incluye reflexionar sobre valores y prioridades, integrando la vida emocional con la toma de decisiones, y reduciendo la reactividad impulsiva.
Rutinas de gestión emocional
Diseñar una rutina emocional consciente es una buena base para tu bienestar.
Puedes incluir:
- ¿Cuál es el pensamiento que más me alienta?
- ¿Qué he hecho hoy por mi que me hace sentir orgullosa?
- ¿Qué voy a hacer cuando la cabeza se me vaya al «bucle de siempre»?
En Davilua, promovemos un estilo de vida donde puedas tener respuestas, plan B y C, si hace falta. La base de la comunicación no es postureo, de saber qué decir o preguntar, es que realmente te importe. De ahí llega la disposición a la escucha y después a elegir una respuesta. Cuando se convierte en un hábito, favorece la claridad mental, la posibilidad de crecer y de aprender a gestionar.