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Inteligencia emocional: Tu brújula interna

Las emociones favorecen que busques recursos poderosos para guiar tu vida y claro… requieren atención y práctica consciente. En Davilua enseñamos que la inteligencia emocional es clave para equilibrar tu estilo de vida y tomar decisiones con claridad, sin quedar atrapada en la reacción automática.

Escucha activa de tus emociones

La base de la inteligencia emocional es escuchar sin juzgar. ¿Y eso qué es?
Ejemplos de juicio interno:
  • Cuando has trabajado duro y te exiges SÓLO «un poco más».
  • Terminas tu trabajo y sigues pensando en ello, te sigue ocupando horario mental fuera del horario laboral.
  • Sientes cansancio o que la energía no es suficiente para todo lo que quieres hacer y tomas bebidas para forzar y aguantar.
Reconocer emociones como miedo, tristeza o enojo no implica permitir que dominen tu conducta, sino interpretarlas como señales útiles. Esta práctica fomenta autocompasión y reduce el estrés crónico, fortaleciendo tu bienestar interno.
Regular antes de reaccionar
 
Probar escenarios que no han llegado y tus respuestas reguladas, puede ayudar a que cuando esos momentos de tensión lleguen, tu cerebro responda diferente.
Ejemplo:
  • Cuando me sature internamente, me voy a dar mi dosis de calma, ya que desde fuera no va a llegar. (Y tomas respiraciones lentas durante 2 minutos).
  • Si me siento «atacada» por una situación simplemente me voy a preguntar ¿De qué otra forma puedo responder que me aporte paz en vez de quitarla?
  • Aprender a practicar el «no» por respuesta. (Si este tema te interesa, háznoslo saber y lo tocamos otro día de forma más específica).
La clave es crear espacios donde la mente pueda restablecer su equilibrio antes de actuar, generando respuestas más alineadas con tus valores y objetivos.
Enfocar tu energía emocional
 

No existen emociones buenas o malas, algunas son más agradables de sentir, pero todas tienen sus mensajes y su hueco en el cuerpo. Si alguna concretamente te desborda, te dejamos algunas pequeñas reflexiones:

  • ¿Qué me viene a contar?
  • ¿Qué me pide el cuerpo?
  • ¿Se me repite esta emoción en otros temas?
  • ¿Cuál es mi forma habitual de respuesta?
No todas las emociones requieren expresión inmediata. Enfocar tu energía emocional consiste en decidir dónde invertir atención y esfuerzo, priorizando lo que nutre tu bienestar y contribuye a tus metas.
 
La reflexión sobre valores, sentido y propósito ayuda a canalizar emociones de manera constructiva, reduciendo el desgaste emocional y promoviendo claridad mental.

Hábitos para gestionar la vida emocional

Incorporar hábitos cotidianos facilita la gestión emocional sostenible:
 
  • Caminar en silencio, ayuda al cerebro a relajarse y a reposicionar situaciones que nos estresan.
  • Algunas tendencias que tenemos obedecen a necesidades que hemos cubierto como hemos podido, revisarlas puede ayudarnos a cambiar tendencias.
  • Lo que siempre has abordado de una determinada forma, tuvo su función, en su momento. Tal vez ahora quieras cambiar de opinión y estás en tu derecho. Date el tiempo necesario para reflexionar sobre si ciertos hábitos te llevan hacia donde realmente quieres llegar.
En Davilua promovemos estos hábitos como herramientas para vivir con claridad, equilibrio y control consciente, cultivando un estilo de vida que integra emociones y acciones de manera armoniosa.
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