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Rituales que restauran: Prepara el cuerpo para descansar profundamente

En Davilua trabajamos con una idea sencilla y poderosa: El descanso empieza antes de ir a la cama, en realidad, mucho antes. El cuerpo no puede dormir bien si llega al final del día acelerado, agotado, preocupado o con la mente sobrecargada. Por eso, aprender a preparar el cuerpo para descansar es una habilidad que transforma la calidad del sueño y la experiencia de vida durante el día. Dormir bien no es un acto pasivo: es un entrenamiento. Y todo entrenamiento requiere señales, repetición, constancia y prácticas que el cuerpo pueda entender.
 
El descanso no se fuerza, al descanso se LLEGA, es un proceso natural que si se pierde se puede cultivar. No se trata de obligar al cuerpo a dormir, sino de enseñarle a reconocer el momento en que puede soltar, aflojar y entrar en recuperación. Cuando este proceso se entrena, el descanso profundo se vuelve accesible, natural y estable. En este artículo exploramos cómo crear rituales restauradores que le indiquen al cuerpo: “puedes parar”, “estás seguro”, “es momento de descansar”.

La importancia de bajar marcha: El sistema nervioso también necesita transición

La mayoría de personas llegan a la noche directamente desde la acción: Trabajo, pantallas, decisiones, conversaciones, ruido mental, tareas pendientes… Y pretenden dormir en minutos, como si el cuerpo tuviera un interruptor de apagado inmediato. Pero el sistema nervioso funciona de otra manera. Necesita transición.
 
Durante el día, la mayor parte del tiempo estamos en modo simpático, el sistema fisiológico de activación (el que acelera): Alerta, pensamiento rápido, atención exterior. Para dormir, necesitamos que aparezca el parasimpático, el sistema de relajación (el que frena). Esa transición no ocurre por arte de magia, necesita señales para actuar.
 
En Davilua enseñamos que la noche es un descenso gradual, como la puesta del sol:
 
  • Del hacer al estar.
     
  • Del ruido al silencio.
     
  • Del aceleramiento al reposo.
     
Un error común es dejar el tiempo de descanso en manos del azar. Si la mente va rápido, la cama se convierte en un espacio donde aparecen pensamientos no atendidos. Por eso decimos: El descanso se entrena durante el día, y especialmente durante las últimas horas antes de dormir.
 
Actividades como:
 
  • Estiramientos suaves, que destensen ligeramente la musculatura.
     
  • Colorear, pintar, algo que nos relaje.
     
  • Coser, tejer.
     
  • Auto-masaje relajante de pies, con aceites esenciales.
     
  • Un paseo relajado.
     
Ayudan al sistema nervioso a cambiar de marcha. No es necesario hacerlo todo. Basta con crear una señal que repitas todas las noches. Cuando tu cuerpo reconoce esa señal, sabe que es momento de relajarse y cambiar la dinámica de estrés. Y para ello necesita su tiempo y sus señales repetitivas.
Ritual nocturno: Un puente entre la vigilia y el sueño
 
El objetivo de un ritual nocturno es crear como un puente. Señales que de forma automática, le indiquen al cerebro que aminore la marcha… Ese puente permite que el cuerpo pase de la acción al descanso, y que la mente entienda que el día está terminando. Para que eso funcione, la clave es la repetición.
 
En Davilua proponemos diseñar un ritual simple, realista y personal, basado en tres principios:
 
a) Bajar la estimulación externa.
La luz azul de pantallas, el ruido, las alertas del móvil o el exceso de información mantienen activado el sistema nervioso. Por eso, recomendamos desconectar pantallas al menos entre una y 2horas antes de dormir.
 
b) Activar la relajación corporal.
El cuerpo acumula tensiones que, si no se sueltan, interfieren en la relajación. Estiramientos, automasajes o movimientos lentos ayudan a liberar esas cargas.
 
c) Calmar la mente antes de acostarse.
La mente necesita un mecanismo para vaciarse. Algunas técnicas útiles:
 
  • Apunta antes de acostarte lo que mañana necesites recordar. (Evita decirte, mañana que no se me olvide…)
     
  • Respiración lenta. Ya que la mayor parte del día, hacemos respiraciones muy cortas.
     
  • Relajación guiada, con música tranquila que te permita ir desconectando del ruido.
     
  • Meditación de la compasión. Un tipo especial de meditación, que no activa tus neuronas, sino las relaja.
     
Una rutina mínima podría ser:
 
  1. Modo avión en el móvil.
     
  2. Rutina de limpieza con música relajante.
     
  3. Respirar de forma lenta y consciente 3-5 minutos, con algún aroma como geranio o lavanda.
     
  4. Reducir las luces de la casa, priorizando las cálidas.
     
Empieza con eso. Lo importante es hacerlo cada día. A través de la repetición, el cerebro aprende: “Cuando sucede esto, viene el descanso”. Dormir deja de ser algo que intentas y se convierte en algo que ocurre.
Tiempo en la naturaleza
 
Puede ser un parque en la zona en la que vivas, no hace falta viajar. Somos seres que necesitamos nuestro medio. Al menos 1 hora de luz solar, menos asfalto y más árboles.
La activación de la Melatonina, se da en la mañana, cuando nuestros ojos detectan luz brillante. Esto te puede ser fácil de incorporar:
 
  • Evita ponerte gafas de sol en los primeros minutos de la mañana.
  • Acércate a una ventana donde haya bastante luz solar y si está abierta mejor, sobre todo si has pasado mala noche.
  • Ten fotos o cuadros sobre naturaleza, árboles o mar, lleva naturaleza a tu hogar.
  • Aromas naturales de plantas, como aceites esenciales naturales que puedan ser vaporizados en difusores.

La noche prepara el día: Los beneficios de ritualizar el descanso 

Cuando preparas el cuerpo para descansar de forma consciente, el descanso deja de ser un cierre del día y se convierte en un entrenamiento que transforma también la mañana. Quien duerme bien:
 
  • Toma mejores decisiones.
     
  • Siente más energía disponible.
     
  • Tolera mejor el estrés.
     
  • Regula mejor las emociones.
     
  • Tiene más capacidad de concentración.
Mientras duermes, el cuerpo realiza procesos esenciales:
 
  • Reparación muscular.
     
  • Reducción de la inflamación.
     
  • Limpieza cerebral.
     
  • Regulación hormonal.
     
  • Integración de sucesos, creando memoria.
     
Por eso decimos que descansar es un acto de amor propio. Una inversión diaria.
 
Dormir bien también es un acto de respeto por el cuerpo. Ningún ser vivo puede estar en «modo acción» constante, sin pagar una factura importante. Descansar es restaurar el equilibrio. Como nadie nos enseñó a hacerlo…en Davilua sí lo hacemos. Porque creemos que el descanso es tan entrenable como la fuerza, la estabilidad emocional o la disciplina mental.
 
Cuando ritualizas la noche, además de dormir mejor,  vives mejor. Porque el sueño no solo cierra el día. Prepara el siguiente. Y si tu día empieza desde un cuerpo descansado, desde una mente clara y desde un sistema nervioso estable, todo se vuelve más sencillo, más liviano y más auténtico.
 
Dormir deja de ser la causa, el problema a tratar, cuando comprendes que es la consecuencia de otras cosas.
Y cuando empiezas a entrenarlo, descubres algo valiosísimo: El descanso profundo está más cerca de lo que pensabas.
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